Cuerpos


El cuerpo es vivido hoy a menudo como un accesorio de la presencia. Un cuerpo al que se le atribuye una disponibilidad instrumental y no existencial. No hay tiempo para sentir. La emoción es un estorbo que hay que reprimir o alienar. No hay lugar para el cuerpo sentido, para el cuerpo sensual. El cuerpo es un objeto a someter, no a vivir como tal con alegría. En este mundo escaparate el cuerpo es un cuerpo exigido, no un cuerpo disfrutado. El contacto se vuelve formal y superficial (...). Opacado por los espejismos de metas y consecuencias late un anhelo de recobrar la unidad perdida, un deseo de contacto y de intimidad verdaderos, una esperanza de totalidad.

HERNÁNDEZ A., Revista de Terapia Gestalt, 2008.

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