• Lila

El gran salto de estar acompañado en meditación


La meditación como práctica, actualmente, suele realizarse en soledad individual o en la soledad en grupo (sentados con más gente alrededor sin interacción). Suele considerarse que la meditación practicada largo tiempo ya es, por sí misma, sanadora de aquello que va surgiendo. Y es cierto. Y también es cierto que, realizada en solitario, suele convertirse, para la mayoría, en un camino arduo, vivido con desamparo incluso, y una ida y venida constante de la luz a la oscuridad que puede ser extenuante y, en muchas ocasiones, desalentadora y que facilita el abandono. Tradicionalmente, se han dado (y se siguen dando en algunas escuelas y sendas) encuentros con el maestro o el guía, donde o bien el maestro ofrece su enseñanza o bien se da espacio a las preguntas. Así que nos damos cuenta de que, al fin y al cabo, la meditación no ha sido tradicionalmente tan solitaria. Más bien, los occidentales hemos importado de Oriente, o rescatado de nuestra propia cultura, prácticas contemplativas con el tic capitalista occidental de la hiper-individualidad y la privatización de la sanación.

La meditación en solitario no solamente tiene cabida, sino que es absolutamente necesaria. Pero igual de necesario es el poder estar guiado por alguien, y por el mismo grupo, para resolver dudas acerca de lo que sí es útil y lo que no, cuándo es meditación y cuándo no, qué hago con lo que me voy encontrando, cuándo estoy cayendo en las dinámicas egoicas y cómo salir de ellas, etc. Y todo ello no con una motivación racionalizadora, no para entretenerse o dejarse fascinar por la dimensión técnica e intelectual, sino a modo de llave para la comprensión directa. El acompañamiento en la práctica meditativa no es solamente una ayuda para persistir en ella o un truco para mantenerse disciplinado, es, o debería ser, un espacio explícitamente meditativo, un vehículo para tomar consciencia de lo mismo a lo que apunta la meditación. El acompañamiento debería facilitar el insight, la revelación que nos permite el descanso en nuestra propia naturaleza.


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